Como tratar y prevenir la leishmaniosis

Con la llegada del buen tiempo, comienzan los mosquitos a sobrevolar nuestras orejas. Algunos de estos insectos, pueden ser transmisores de graves enfermedades sobre nuestros perros. En el artículo de hoy, vamos a explicar cómo tratar y prevenir la leishmaniosis canina.

Prevenir la leishmaniosis es prevenir del mosquito

La leishmaniosis es una enfermedad causada por un parasito intracelular y que se transmite su través de la picadura del mosquito de la familia de los flebotomos. Cuando la hembra, y solo la hembra, que los machos se alimentan de flores, pica a un perro infectado por la enfermedad, ingiere el “embrión” del parásito.

Este embrión, llamado amastigote, se desarrolla en el cuerpo del mosquito. Cuando está listo y el insecto pica a otro perro, el parásito invade el cuerpo del nuevo huésped, donde causa la enfermedad. Por cierto, este mosquito también puede transmitir la enfermedad a otros animales, personas incluidas.

Este es el resumen del contagio de la enfermedad en el 99,9 % de los casos. El porcentaje restante, corresponden a casos muy excepcionales de transmisión entre perros, la cual todavía se está investigando y sobre la que existe poca información.

Repelentes externos, siempre necesarios

De las líneas anteriores, podemos deducir que, para prevenir la leishmaniosis, resulta esencial prevenir que el mosquito pique al perro. Los laboratorios también se han dado cuenta de esto, y han desarrollado infinidad de productos con acción repelente contra los insectos.

Collares: útiles para largos períodos de tiempo. Corren el riesgo de poder romperse.

Pipetas: en torno a un mes de duración. Con el baño pierden eficacia.

Spray: de corta duración, hay que aplicarlos de forma frecuente para conseguir efectividad.

Vacuna para prevenir la leishmaniosis

En los últimos años, se han desarrollado varias vacunas para prevenir la enfermedad. La vacuna no impide que el mosquito pique e inocule la infección, pero si potencia el sistema inmune del perro y lo ayuda a combatir la enfermedad de forma eficaz, dificultando que el parásito pueda reproducirse y prosperar.

La vacuna, como muchas en los perros, se administra con frecuencia anual. La principal diferencia con el resto de vacunas, es que conviene realizar un testeo que nos confirme que el animal no sufre la enfermedad antes de recibir la dosis.

Fármacos potenciadores del sistema inmune

Del mismo modo que la vacuna, existen medicamentos que estimulan y potencian el sistema inmune del perro, lo que dificulta que la enfermedad pueda desarrollarse. Estos deben administrarse con frecuencia regular para que sean útiles, y siempre deben utilizarse bajo supervisión veterinaria.

Debido a que su eficacia es limitada, nunca deben utilizarse como único método de prevención de la enfermedad.

Con este asunto explicado, cabe mencionar que no existe ningún tratamiento que sea completamente eficaz. Es decir, que cuantos más remedios se pongan para prevenir que el perro pueda contraer la enfermedad, mejor. En la prevención de la leishmaniosis, cuanto más, mejor.

Tratamiento de la enfermedad

Si con los métodos preventivos no hemos conseguido lograr mantener al margen la enfermedad, se debe instaurar un tratamiento eficaz que pueda controlar los síntomas de la leishmania. Esta enfermedad es crónica e incurable, pero con el correcto tratamiento, el animal puede tener una excelente calidad de vida.

En primer lugar, conviene llevar a cabo un chequeo general del animal. Por un lado, el estado de salud general, haciendo especial hincapié en los parámetros hepáticos y renales, dianas de la enfermedad.

Por otro lado, conviene conocer el titulo de anticuerpos, que no es más que una especie de indicativo de la “potencia” que tiene la infección en el organismo del perro.

Conociendo esta información, se puede llevar a cabo un tratamiento adecuado personalizado e individualizado para satisfacer las necesidades del animal.

Protocolo terapéutico personalizado

A diferencia de otras enfermedades, para las cuales existe un único protocolo más o menos rígido, la leishmania tiene un gran abanico de opciones terapéuticas. Además, existen disponibles en el mercado, una gran variedad de fármacos utilizados para combatir la infección.

Será el clínico el que, en base a los síntomas del animal y la extensión de la enfermedad, decida que tratamiento es el más adecuado.

Por ejemplo, existen fármacos muy eficaces para combatir el parásito, pero que son muy lesivos a nivel orgánico. En un perro con muestras de insuficiencia renal y hepática, esta terapia no podría ser utilizada bajo ningún concepto ya que nos podría agravar los síntomas y poner en peligro la vida del animal.

En conclusión, es una enfermedad muy compleja, tanto de evitar como de tratar. Y, además, es una zoonosis que puede afectar a los humanos. Por lo tanto, no hay excusa trabajar en prevenir la leishmania.

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