¿Es normal que mi gato beba mucha agua?

A los gatos les encanta el agua fresca y limpia, y muchos de ellos adoran beberla directamente del chorrito del grifo mientras cae. Ya sabemos que el agua es muy necesaria, y un incremento en su consumo puede deberse a un aumento de la temperatura, o bien ser indicativo de una enfermedad. Hoy os vamos a explicar cuáles pueden ser las causas de que un gato beba mucha agua.

Existen muchas enfermedades que tienen síntomas comunes, y uno de ellos, es el incremento en el consumo del agua. Este trastorno, llamado polidipsia, es compartido por varios procesos patológicos. A continuación, os vamos a contar las más frecuentes.

Polidipsia fisiológica

Calcular la cantidad exacta de agua que bebe el gato, puede resultar complicado. Muchas veces se basa en las percepciones subjetivas del dueño, y la frecuencia de llenado del bebedero.

Con la llegada de las altas temperaturas, los felinos pueden requerir un incremento de las reservas de agua para regular la temperatura. En este sentido, puede ser evidente un ligero incremento de la cantidad de agua bebida, y puede ser necesario que llenemos el bebedero con más frecuencia.

En ausencia de otros síntomas, siempre que el incremento de la cantidad de agua no sea exagerado, y que coincida con el aumento de las temperaturas, puede ser un proceso normal.

Ahora bien, en cualquier otra circunstancia, la polidipsia puede indicarnos que algo no va bien. Vamos a analizar enfermedades frecuentes que cursen con este síntoma.

Insuficiencia renal, causa frecuente de que el gato beba mucha agua

Una de las enfermedades más frecuentes que afectan a los gatos, especialmente a los mayores de 10 años. Se estima que el porcentaje de gatos geriátricos que sufren esta enfermedad, ronda el 30%. En ocasiones, la enfermedad empieza lentamente y los síntomas pueden ser poco evidentes si no se presta atención.

En este sentido, además de la polidipsia, el animal usará el arenero para hacer pis con mucha más frecuencia. También es habitual el decaimiento, la apatía, la pérdida de apetito, los vómitos o el adelgazamiento.

Diabetes insípida

Aunque se llame diabetes, en poco se parece a la diabetes mellitus, la diabetes “famosa “. La diabetes insípida no tiene nada que ver con la glucemia, si no con la regulación de la producción de orina.

En esta enfermedad, la hormona encargada de regular la micción, la hormona antidiurética, se ve alterada. Por lo tanto, el animal va a producir orina de forma constante y sin poder retenerla.  Por lo tanto, y como mecanismo compensatorio para prevenir la deshidratación fruto de la producción masiva de orina, el gato beberá mucha más agua para reponer las pérdidas.

Diabetes mellitus

Este tipo de diabetes es la “famosa”, la que sufren los humanos de forma habitual. Pero, además, también la pueden sufrir otros animales, como el perro o el gato.

En el gato enfermo, también se va a producir un incremento de la ingesta de agua diaria consumida, así como un incremento en la frecuencia de micción. También resulta evidente la pérdida de peso y el decaimiento.

Infección de útero

Las hembras de gata no castradas, pueden sufrir infección de útero con cierta frecuencia, especialmente a partir de cierta edad. Además de la fiebre, el decaimiento, o los síntomas gastrointestinales, el animal también puede desarrollar polidipsia.

Este proceso suele ocurrir unas semanas después del celo. La gata puede presentar el abdomen inflamado, así como una secreción densa por la vagina,

Hipertiroidismo

Los gatos, a diferencia de los perros, tienen mucha tendencia a sufrir esta enfermedad. Del mismo modo que en las personas, el hipertiroidismo produce una especie de “aumento” del metabolismo.

En los felinos que padezcan esta enfermedad, vamos a observar que, entre otras cosas, beben más agua. Además, también resulta evidente un adelgazamiento muy exacerbado, así como alteraciones en el pelaje. Pueden presentar pelo poco lustroso, o incluso alopecias.

Problemas hepáticos

Y, por último, pero no la última, las hepatitis o los problemas en el hígado, también pueden cursar con un aumento de la ingesta de agua diaria ingerida.

Además de la polidipsia y aumento de la micción, el gato enfermo puede presentar otras alteraciones propias de la enfermedad, como ictericia, problemas gastrointestinales, decaimiento o pérdida de apetito.

Como habéis podido leer, son muchas las enfermedades que pueden hacer que el gato beba más agua. Pero ojo, hay más, aunque no os las hemos comentado porque no queremos aburrir a nadie. Pero, en conclusión, cualquier aumento en la cantidad diaria de agua consumida por el gato, debe ser revisada y tenida en cuenta por si fuera indicio de alguna enfermedad.

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