Leptospirosis canina, mayor riesgo en primavera

Existen muchas enfermedades que tienen relación y son susceptibles a los cambios ambientales y estacionales del entorno. Una de ellas, es la leptospirosis, una enfermedad que afecta a los perros y humanos, y que tiene un marcado componente estacional. En este artículo, vamos a hablar de la leptospirosis canina, y los riesgos de la primavera en relación a ella.

La leptospirosis es una enfermedad distribuida a nivel mundial. Es un problema de salud pública en muchos países, ya que puede afectar fácilmente al hombre. También puede infectar a otros animales, como cánidos salvajes o roedores. También puede afectar a los gatos, aunque más raramente.

Signos en el perro

Las manifestaciones clínicas varían con la edad y tienen relación con el estado de salud e inmune del animal. No obstante, a nivel general, producen los siguientes síntomas:

  • Fiebre y decaimiento. También pérdida de apetito.
  • Palidez en las mucosas, es decir, anemia.
  • Presencia de orina en sangre. Orina rojiza o anaranjada.
  • Ictericia, con daño hepático.
  • Insuficiencia renal.
  • Uveítis.
  • Muerte, en algunos casos.

Todos estos síntomas son variados, y pueden estar presentes algunos o todos de ellos, en función de cada animal.

 

Mayor riesgo en primavera

La transmisión se puede producir por contacto directo con el animal infectado mediante la orina, a través de la cual excretan las bacterias. O bien, mediante los ambientes contaminados donde haya orinado un animal infectado.

Es una bacteria que suele ser frecuente en climas cálidos y húmedos, por lo que la estación primaveral resulta especialmente relevante en la transmisión de la enfermedad.

Las leptospiras, bacterias causantes de la enfermedad, habitan en zonas con agua estancadas, como pantanos y lagos. Asimismo, también pueden permanecer presentes en charcos.

Sobreviven mejor en ambientes ligeramente alcalinos, y pueden permanecer en el ambiente hasta durante largos periodos de tiempo, en torno a varios meses.

Desde su hábitat, las leptospiras penetran en las membranas mucosas, especialmente si están lesionadas. No obstante, también pueden colonizar las mucosas sanas, por lo que el contacto es relativamente sencillo.

Estas bacterias invaden rápidamente el torrente sanguíneo, en torno a los 5 días, y llegan a la sangre, donde producen la enfermedad.

Otros factores de riesgo de la leptospirosis canina

Asimismo, las condiciones climáticas no son los únicos factores a tener en cuenta a la hora de contraer la enfermedad. Esta bacteria es más frecuente en zonas con una alta densidad de población animal. Por lo tanto, perreras o perros mantenidos en estrecho hacinamiento, son potenciales focos de contagio a tener en cuenta.

Por otra parte, como son muchos los mamíferos que pueden ser portadores de las bacterias, el hábitat de vida del perro también va a influir en el riesgo de contraer la infección. Por ejemplo, perros con acceso al monte o zonas boscosas, tendrán mucho más riesgo de infectarse que aquellos perros que vivan en entornos urbanos.

Prevención de la leptospirosis canina

La vacunación, como para muchas otras enfermedades, es la mejor aliada para combatir la enfermedad. En este sentido, vacunar a los perros siguiendo las pautas recomendadas por el veterinario, es el mejor método para tener a tu mascota protegida.

No obstante, cabe destacar que existen muchas variedades de esta bacteria, y cada una de ellas es susceptible frente a una vacuna concreta. Asimismo, la duración de la inmunidad ronda el año, o incluso menos.

Por lo tanto, en el caso concreto de la leptospirosis, conviene realizar un historial adecuado de cada perro, donde se tenga en cuenta su estilo de vida, sus hábitos, el clima en el que vive, o zonas con agua estancada en su sitio de paseo.

En base a estos y otros factores, el veterinario adaptará la frecuencia de vacunación, para proteger correctamente a la mascota, y al propietario. Ya que, como anteriormente mencionamos, es una enfermedad que se puede transmitir a los humanos.

Riesgo de zoonosis

Es una bacteria con un elevado potencial zoonótico, es decir, que afecta al ser humano con bastante facilidad. Teniendo en cuenta que las leptospiras se eliminan con la orina de los animales portadores, resulta sencillo infectarse.

Por lo tanto, conviene tener unas estrictas medidas de higiene en las perreras, en caso de que exista hacinamiento de animales. Asimismo, los perros deben ser correctamente tratados siempre que exista sospecha de que puedan haber contraído la infección.

Como habéis leído, esta enfermedad causada por una bacteria, tiene mayor incidencia durante la primavera. Por lo tanto, conviene tener cuidado y extremar las precauciones, especialmente en perros de riesgo en base a los factores anteriormente mencionados. Dicho lo cual, os animamos a contactar con un veterinario si creéis que la dosis de vacunación debe ser revisada.

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