Lavado ocular en mascotas, consejos útiles

Los ojos son unos de los órganos más sensibles en nuestros compañeros peludos. Además de reflejar su estado de ánimo, también son muy propensos a sufrir irritaciones u otras alteraciones. Por este motivo, resulta de vital importancia realizar un correcto lavado ocular.

Los hábitos de higiene reducen la probabilidad de que ocurran trastornos patológicos. Para ayudar a mantener la salud de los animales, en este artículo vamos a enseñaros a limpiar correctamente los ojos de vuestros perros o gatos.

Herramientas para el lavado ocular de nuestras mascotas

En primer lugar, necesitamos disponer de las herramientas necesarias para llevar a cabo el proceso.

Lo más importante, el limpiador. Para limpiar la superficie ocular, necesitamos utilizar un producto adecuado para tal fin. En este sentido, existen en el mercado soluciones especialmente desarrolladas para ofrecer una higiene ocular óptima. No obstante, también podemos valernos de simple suero fisiológico, que también está indicado para realizar este tipo de función.

Asimismo, y en última instancia, podríamos utilizar agua convencional, en caso de emergencia. No es lo más indicado, porque puede contener cloro y otras sustancias irritantes, pero para salir del apuro nos vale. Si, por ejemplo, al animal le ha entrado arena o algún cuerpo extraño en el ojo, mejor agua que nada.

Lo siguiente que tenemos que tener a mano para hacer un buen lavado ocular, es algo para secar el ojo y eliminar los restos de suciedad. Para ello, nos vamos a valer de lo que sea, pero nunca de algodón.

El algodón lo tenemos tan prohibido ya que suelta “pelitos”, que pueden quedarse pegados en la superficie del ojo, agravando el problema y causando irritación. Para mayor complicación, estos restos de fibras son extremadamente finos, por lo que pueden estar danzando por el ojo, irritándolo a su antojo, sin que podamos verlos.

Por este motivo, está especialmente indicado el uso de gasas para realizar dicho lavado. No obstante, en caso de no disponer de gasas, podemos utilizar algún tejido limpio, como una camiseta, o algún paño, incluso hasta un pañuelo de papel en caso de apuro, pero nunca jamás algodón.

Consejos a la hora de realizar el lavado

Para proceder al lavado, lo primero que tenemos que hacer es tranquilizar al animal. Muchas mascotas pueden no estar acostumbradas a que le hagan lavados oculares, por lo que pueden reaccionar de forma violenta. Si es el caso, intenta mantener a tu mascota en un lugar tranquilo, y a poder ser, utiliza la ayuda de alguien para que te sujete al animal, ya sea gato o perro.

Con el animal sujeto, levanta ligeramente la cabeza hacia arriba. La tensión debe aplicarse de forma paulatina, mientras acariciamos la cabeza de nuestra mascota para transmitirle tranquilidad. Debemos evitar en todo momento movimientos bruscos y violentos. Si el animal forcejea, debemos aliviar tensión y no “pelear” con él.

El siguiente paso, con la cabeza del animal ligeramente levantada, es abrir un poco su ojo, lo más posible, como en la inmortal escena de “La Naranja Mecánica”.

A continuación, con el ojo abierto y la cabeza ligeramente levantada, vamos a echar un buen chorro del limpiador directamente sobre la superficie del ojo. Y cuando decimos un buen chorro, es un buen chorro. Si realmente queremos realizar un correcto lavado que arrastre toda la suciedad y partículas irritantes, debemos de aplicar el líquido en suficiente cantidad.

Echar un par de gotitas puede ser útil en casos en los que el animal sea muy miedoso, y nos sirva de toma de contacto para acostumbrarlo a los lavados oculares, ya que es mejor poco que nada. Pero la forma correcta de aplicar el limpiador, es echando un chorro.

Lo siguiente que tenemos que hacer, es retirar los restos de limpiador y suciedad que hayan podido quedar alrededor de la zona ocular. Para ello, con ayuda de una gasa, y aplicando una ligera presión, arrastraremos, del exterior del ojo al interior, todos los restos de suciedad.

En este punto, cabe destacar que es importante no utilizar la misma gasa para ambos ojos, ya que podemos trasladar la contaminación de un ojo a otro. Por ejemplo, si en un ojo tenemos conjuntivitis y lo limpiamos, parte de esas bacterias causantes de la infección estarán en la gasa. Si usamos la misma gasa para limpiar el otro ojo, podemos pasar parte de esas bacterias al ojo sano. Por esta razón, es importante usar una gasa para cada ojo.

En conclusión, lavar los ojos de nuestros perros o gatos es una estrategia eficaz para mantener la salud ocular. Por lo tanto, os animamos a realizar dicho lavado, aun sin existir patologías. De este modo, el animal se acostumbrará y será más fácil hacerlo si algún día es necesario.

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