Enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad de las diarreas crónicas

No es necesario decir que ninguna enfermedad es buena, todas ponen en jaque la salud de nuestras mascotas. Pero existen algunas que son especialmente insidiosas, tanto como su dificultad en el diagnóstico, como en el tratamiento y evolución. Hoy os vamos a hablar de la que, en opinión del que escribe, es de las enfermedades más complejas de tratar en perros, la enfermedad inflamatoria intestinal.

Las patologías gastrointestinales son el grupo de enfermedades más frecuentes entre nuestros compañeros de cuatro patas. Y esto no es de extrañar, ya que son muchos los agentes causantes que pueden comprometer el correcto funcionamiento del tránsito intestinal. Los perros pueden ingerir cosas que no deben, verse afectados por infecciones víricas, o sufrir trastornos del sistema inmune que les hagan ponerse malos de la barriga.

La enfermedad inflamatoria intestinal crónica es una patología que afecta al intestino, produciendo síntomas muy variados, y siendo un quebradero de cabeza en cuanto al tratamiento. A continuación, os vamos a hablar de ella.

Definición de la enfermedad inflamatoria intestinal

No es difícil deducir del tan descriptivo nombre que tiene, alguna que otra información sobre este proceso patológico. La enfermedad inflamatoria intestinal es una condición en la cual, las paredes que recubren el interior del tracto intestinal, sufren una alteración inflamatoria de forma más o menos crónica. Esto quiere decir, que se mantiene de forma prolongada en el tiempo. A diferencia de los procesos agudos, como por ejemplo tras la ingestión de un elemento tóxico, en este caso se mantiene inflamada durante semanas, meses o incluso años.

No se conoce con demasiada precisión cual es la causa de esta afección, aunque se sospecha que puede ser de etiología multifactorial, de ahí que sea tan complicada.

Entre los elementos sospechosos de causarla, se incluyen ciertos compuestos de la dieta, como por ejemplos las proteínas causantes de intolerancias o alergias, o cierta dificultad para digerir compuestos con elevadas grasas, agentes patógenos como virus o bacterias, y también diversos factores genéticos del sistema inmune.

Un perro que padezca esta enfermedad, va a mostrar síntomas inespecíficos y asociados y cualquier proceso digestivo. La principal diferencia con otros trastornos digestivos será la duración en el tiempo, puesto que, en estos casos, se presentarán durante largos periodos. Entre los signos más frecuentes que sufrirá el perro, podemos observar

  • Vómito
  • Diarrea
  • Pérdida de apetito o apetito caprichoso
  • Flatulencia
  • Molestias estomacales

Causas de diarreas intermitentes en perros

Como adelantábamos, una característica de la presentación de este proceso, es la cronicidad. Los perros enfermos suelen padecer estos trastornos de forma crónica y intermitente, a lo largo de un período de meses a años. Se puede observar un perro que alterna periodos de diarrea, con heces normales, durante meses, por ejemplo.

En casos avanzados, se puede observar desnutrición, pérdida de peso, caquexia, pelaje apagado o debilidad.

El diagnóstico de este proceso patológico supone un quebradero de cabeza para los veterinarios, por eso muchos sentimos especial “odio” hacia ella. Los signos clínicos tan inespecíficos, la ausencia de respuesta general al tratamiento, y la cronicidad del proceso, dificultan el diagnóstico enormemente.

Para detectar este proceso, primero hay que descartar otras posibles causas. Por ello es fundamental realizar un estudio completo del animal, incluyendo análisis coprológico, rayos x, analítica o ecografía. Cuanta más información se pueda extraer del examen del animal, más fácil será dar con la respuesta.

La ausencia de evidencias claras en estas pruebas, puede hacer sospechar algo clínico de la existencia de enfermedad intestinal inflamatoria. No obstante, para el diagnóstico definitivo, suele ser necesaria la realización de una biopsia del tejido intestinal.

Una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento será mucho más fácil, aunque no siempre puede resultar curativo. La terapia va encaminada a mejorar los síntomas mediante el uso de medicamentos antiinflamatorios, antibióticos, antieméticos, incluso el uso de algún tipo de dieta específica, como el uso de proteínas hidrolizadas o dietas bajas en grasas.

Esperamos que este articulo os haya sido de interés y sirva para arrojar más información sobre esta insidiosa enfermedad.

¡Apúntate y te enviaremos los últimos consejos de salud que vayan publicando nuestros veterinarios! Backhand Index Pointing Down on Apple iOS 14.2

Comparte este post

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

Artículos relacionados