Consejos para los perros con miedo al agua

Se acerca el verano y con la subida de las temperaturas lo que más nos apetece es ponernos el bañador y darnos un chapuzón, pero, ¿Qué hacer si nuestro peludo le tiene miedo al agua? En las siguientes líneas, te explicamos como ayudarle.

 Evitar la aparición del miedo al agua

 La mejor forma de controlar el miedo al agua, es evitando que aparezca. Y para eso, tenemos que acostumbrar a nuestro cachorro al agua cuando todavía es pequeño. Para ello debemos crear un ambiente relajado, con agua tibia y sin ruidos fuertes. Lo ideal es que sea él quien se introduzca en el agua de forma voluntaria y paulatina.

 Podemos crear refuerzos positivos endulzando el momento del baño con premios como son chucherías y caricias, para que así nuestro pequeño asocie el agua con momentos divertidos y felices.

 En ningún caso debemos introducir a nuestro cachorrito de forma brusca en el agua, dado que lo que podemos conseguir así es crearle inseguridad y miedo.

 Controlar el miedo al agua

 Si, por el contrario, hemos tomado la decisión de adoptar a un perro adulto, y este ya tiene miedo al agua, la situación se puede complicar, ya que, al igual que las personas, los animales cuanto mayores son más nos cuesta cambiar sus costumbres. Pero que sea complicado no significa que sea imposible.

 Tratar el miedo al agua es un proceso largo, por lo que tendremos que armarnos de paciencia y aceptar que no es algo que vayamos solucionar de un día para otro.

 Al igual que con los cachorros, tenemos que iniciar el acercamiento al agua de forma tranquila y segura. Lo ideal es empezar en zonas donde el agua no cubra mucho, para que nuestro peludo sienta que está a salvo en todo momento. Debemos reforzar cada pequeño paso con fiestas, caricias y premios, para que nuestro peludo empiece a asociar el agua a estímulos positivos.

 Exterior o interior

 Si vamos a iniciar la adaptación dentro de casa, lo recomendable es comenzar con un baño en lugar de una ducha, ya que el ruido del agua lo puede estresar y hacer que se asuste. Lo ideal es trabajar siempre con agua tibia, llenando la bañera un par de centímetros, para que nuestro peludo no se asuste y con una pequeña jarra iremos mojando a nuestro compañero, siempre de forma tranquila y con palabras de ánimo.

 Si en algún momento vemos que nuestro peludo empieza a ponerse nervioso, deberemos parar y tranquilizarlo antes de continuar con el baño.

 Si por el contrario, nuestro acercamiento al agua es en el exterior, deberemos tener en cuenta algunos factores:

  • Tener cuidado con el agua que pueda ingerir nuestra mascota, ya que tanto el agua salada del mar o el agua estancada de pantanos y lagunas puede sentarle mal y asociar ese malestar al baño.
  • Empezar siempre por zonas donde no le cubra el agua.
  • Buscar una zona en la que nuestro peludo pueda acercarse de forma voluntaria al agua y tenga fácil huida en caso de asustarse.
  • Elegir un día soleado, para que el agua no esté extremadamente fría y al terminar nuestro peludo pueda secarse tranquilamente al sol.

 

Para empezar, podemos meternos nosotros en el agua y llamar a nuestra mascota para que se aproxime, celebrando cada acercamiento con fiestas y premios.

 Otro ejercicio que podemos poner en práctica es utilizar su juguete favorito para incitarlo a meterse en el agua.

Ejercicios en la piscina

Si por el contrario, el acercamiento al agua se realiza en una piscina profunda y no contamos con una entrada suave para que él pueda ir poco a poco, tendremos que introducirnos con el desde el primer momento, sujetándolo para que note nuestro apoyo hasta que por sí mismo comience a nadar.

 Tenemos que tener cuidado, porque al ponerse nervioso puede mover las patitas y hacernos daño sin querer. En ningún momento debemos gritarle o reñirle. Todos los refuerzos y que le provoquemos, deben estar asociados a estímulos positivos para que, progresivamente, nuestro peludo se acostumbre al agua y termine por encantarle.

 Si, a pesar de todo, no somos capaces de ayudar a nuestro peludo a superar su miedo al agua, lo mejor que podemos hacer es buscar ayuda profesional y contactar con un centro de adiestramiento, ya que hay ocasiones en las que es necesario solucionar primero otros problemas conductuales.

¡Esperamos que estos consejos os ayuden a disfrutar aún más de los chapuzones este verano!

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