Vuelta al cole y al trabajo, cómo dejar al perro solo

Comienza la rutina, los niños vuelven al cole, los adolescentes al instituto o a la universidad, y los mayores al trabajo. Tras un largo periodo veraniego, vamos a volver a pasar tiempo fuera de casa, dejando al perro solo tras estar acostumbrado a tener a alguien siempre en casa.

Los perros son siempre fuente de diversión, cariño y empatía, y son la mejor cura contra la soledad. Pero, por desgracia, estos quehaceres cotidianos nos obligan a que tengamos que separarnos de los perros mientras que ellos nos esperan impacientes en el hogar. Por ello, vamos a daros unos consejos sobre como poder dejar al perro solo casa tras la vuelta a la rutina, y evitar que sea una experiencia traumática.

Consideraciones previas, adaptación individual

Ante la necesidad circunstancial que tienen los animales de pasar tiempo solos, nuestra obligación como propietarios es hacer de esta situación, un evento llevadero y agradable.

Como todos los procesos educativos, debe de ser lento y paulatino, en la medida de lo posible. Nosotros vamos a exponer un escenario ideal, entendemos que las circunstancias de cada persona y cada hogar exijan adaptaciones particulares para poder ser puestas en práctica.

También conviene adaptarse a cada animal, ya que existen perros con ansiedad por separación ya de antemano, o bien perros con tendencia a poder sufrirla. En el otro lado, están los perros que no sufren en demasía la estancia en soledad del hogar, por lo que en estos últimos habría que trabajar, en principio, menos.

¿Cómo acostumbrar a dejar al perro solo en casa?

En primer lugar, realizaremos unas primeras salidas breves, de 10 o 20 minutos en perros ansiosos o sensibles, o más largas, 1-2 horas, en perros más tranquilos. Estas salidas las reforzaremos con elementos que sirvan de recompensa positiva. Para esta labor, son útiles juguetes con comida o huesos masticables. De esta forma, el perro no entenderá el hecho de quedarse solo como una situación desagradable.

Podemos incluir en estos juguetes, su comida favorita, como salchichas o premios. O también optar por patés, muy útiles en estos casos, ya que se quedan muy pegados a los juguetes y tienen mucho para “rechupetear”.

Tras esta primera fase, procederemos a la consolidación de lo ya aprendido. Para ello, se irá incrementando paulatinamente el tiempo fuera del hogar hasta conseguir que el perro entienda que puede quedarse solo en casa sin que la situación le produzca miedo o ansiedad.

En perros más difíciles, estas salidas tendrán que incrementar de forma muy paulatina. Por el contrario, en perro más tranquilos, podemos aumentarla mucho más rápidamente. Quien nos va a marcar el ritmo va a ser el perro.

Mantener el hogar seguro

Asimismo, cuando vayamos a dejar al perro solo, debemos garantizar que le brindamos todos los cuidados y precauciones necesarias para evitar que pueda lesionarse o sufrir algún accidente innecesario. Por ejemplo:

  • Agua siempre a libre disposición, dos bebederos si es necesario.
  • Ventanas cerradas o protegidas para evitar caídas o sustos.
  • Limitar el acceso a basuras, sustancias nocivas u otro tipo de elemento perjudicial. Mantener los armarios bien cerrados o esconder elementos peligrosos.
  • Cuidar la comida, tanto la suya como la nuestra. El perro, fruto del aburrimiento, puede abrir su saco de pienso y comérselo de un viaje, o buscar comida humana en cualquier sitio. Debemos tener cuidado con esto.

¿Cuánto tiempo puede pasar solo un perro?

En principio ya tenemos al perro acostumbrado a estar solo, pero conviene también charlar un poco sobre cuanto tiempo puede estar el perro solo en casa. Este periodo siempre será variable y va a depender del animal.

De forma general, no resulta indicado que ningún perro pase más de 8 horas solo en el hogar. No por nada caprichoso, si no por las necesidades fisiológicas del can deben, que apremian a partir de cierto punto, y tienen difícil aguantar tanto tiempo sin poder hacer sus pises o sus cacas.

Pero la vuelta de la familia al hogar, y el posterior paseo, no solo sirve para marcar la hora de hacer pis, el paseo y la compañía de sus seres queridos satisface las necesidades emocionales del perro, tanto por disfrutar del ejercicio al aire libre, como el sentirse querido y arropado.

No obstante, en casos particulares puede ser necesario adaptar esta frecuencia. Por ejemplo, en animales con patologías que deban de ser supervisados y no puedan pasar tanto tiempo solos en casa. Asimismo, los cachorros, como si de bebés se tratasen, tampoco sería recomendable que pasasen largos periodos de tiempo solos en el hogar.

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